El EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por medio de los Movimientos Oculares) es un tratamiento psicoterapéutico descubierto en 1989 por la psicóloga estadounidense Francine Shapiro. Originalmente utilizado para aliviar el estrés asociado a los recuerdos traumáticos, en los últimos años fue investigado extensamente por psicoterapeutas clínicos, investigadores de la salud mental o neurofisiológicos.

Hoy en día se considera un tratamiento basado en la evidencia para el TEPT (Trastorno de Estrés Post-traumático), validado por más investigaciones y publicaciones que cualquier otro en el campo de la psicoterapia del trauma. Se aprobó, entre otros, por la American Psychological Association (1998-2002), la Asociación Americana de Psiquiatría (2004), la Sociedad Internacional de Estudios sobre el Estrés Traumático (2010) y la Organización Mundial de la Salud (2002).

Los estudios realizados en el campo del EMDR y la investigación muestran que mediante el uso de EMDR las personas pueden experimentar los beneficios después del tratamiento de una manera eficaz y rápida.

Se llevaron a cabo más de 20 estudios controlados (estudios controlados aleatorios) que confirman estos resultados. Algunos de estos estudios muestran que entre el 84% y el 90% de las víctimas de un trauma el individuo no manifiestan más el trastorno de estrés postraumático después de sólo 3 sesiones de 90 minutos.

Los aspectos más positivos del EMDR son:

- la rapidez de la intervención,

- la eficiencia,

- la capacidad de ser aplicado a personas de cualquier edad, incluidos a niños.

Especialmente indicado para tratar las consecuencias de los traumas, el EMDR se ha convertido poco a poco en un enfoque cada vez más refinado, complejo y global, que puede hacer frente a la mayor parte de los trastornos, en particular a los diferentes trastornos de ansiedad.

 

¿CÓMO PUEDE AYUDAR EL EMDR?

El enfoque EMDR ofrece la oportunidad no sólo para reelaborar los traumas del pasado, sino también para mejorar las habilidades personales y recursos individuales, para afrontar los retos de la vida cotidiana con serenidad y seguridad, sin sentirse a la merced de los síntomas de la ansiedad. El trabajo psicoterapéutico implica la reelaboración de todas esas experiencias angustiosas relacionadas con la historia de la persona y que puede ser debido a los síntomas de ansiedad.

La importancia de la tensión, del dolor, de la violencia doméstica, del abuso infantil, y de otros acontecimientos negativos o pesados que pueden pasar en la vida, como factores de riesgo es ahora ampliamente reconocida en la literatura sobre la ansiedad.

Con EMDR no se trabaja sólo con el recuerdo de algunas experiencias que pueden haber contribuido a la aparición del trastorno de ansiedad, sino también con el recuerdo de las primeras veces que se ha experimentado la ansiedad y las peores veces, con el fin de desensibilizar y neutralizar estas reacciones. Esto facilitará a la persona el ser capaz de hacer frente de una manera más serena a las situaciones que hasta entonces se vivieron como ansiógenas.