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La Terapia de los Constructos Personales

La teoría propuesta por George Kelly es una de las más representativas del paradigma constructivista. En su obra La Psicología de los Constructos Personales (1955) parte de la premisa básica de que la experiencia es una construcción personal a la que cada individuo va dotando de su propio significado.

Esta visión del ser humano suponía una reacción a las teorías dominantes en ese momento que basaban la explicación de la conducta humana en base a la búsqueda de sus causas determinantes, ya fueran internas o externas a la persona.

Las propuestas de Kelly no tuvieron aceptación en aquella época mecanicista de causas y efectos donde no había lugar para los significados personales, y no fue hasta la ultima década del siglo cuando encontró su aceptación dentro de la reinante atmósfera constructivista.

La metáfora Kelliana del ser humano como científico se basa en la idea de que cada uno de nosotros construye una réplica de la realidad, basándonos en las creencias que tenemos acerca de nosotros mismos y lo que nos rodea.

Así intentamos predecir el futuro, es decir anticipamos lo que va a suceder y en función de lo que sucede después se reconstruye la idea original confirmándola o desconfirmándola, esto es el
ciclo de experiencia:

 

Así pues, cada persona va construyendo su experiencia a base de predicciones que son validadas o invalidadas provocando así la continua actualización del sistema.

Este sistema de creencias, propio de cada individuo es una organización jerárquica de lo que Kelly denomina constructos personales. Un constructo personal es una dimensión bipolar de significado, que cada uno de nosotros tiene para evaluar a lo que le rodea. Cada constructo esta compuesto de dos polos opuestos que discriminan una característica, así por ejemplo, puede existir el constructo bueno vs. malo, o simpático vs. antipático.

Todos nuestros constructos personales están organizados en base a su jerarquía, es decir, hay algunos constructos que son más importantes o nucleares para la persona, mientras que otros son de menor importancia o periféricos.

El funcionamiento y la estructura del sistema de constuctos puede verse en el concepto de dilema implicativo, esto es la asociación entre un constructo nuclear y otro constructo que define una característica que puede ser considerada como un síntoma psicopatológico (Feixas 2001). Así por ejemplo investigaciones realizadas con sujetos que podrían ser diagnosticados de fobia social (timidez excesiva), han demostrado que en el sistema de estas personas los constructos tímido vs. sociable y sincero vs. falso están relacionados de la siguiente manera:

  

Así conectados los constructos, la persona puede preferir ser tímido, algo asociado a la sinceridad, que ser sociable y considerarse falso.

Las emociones desde esta perspectiva teórica surgen de las validaciones o invalidaciones del sistema, así por ejemplo al amor es la conciencia de que la propia estructura nuclear esta siendo validada, mientras que la tristeza viene provocada por la invalidación de dicha estructura, el miedo es la conciencia de que se va a producir un cambio en nuestros constructos nucleares, y las ansiedad es la conciencia de que los acontecimientos a los que nos enfrentamos están fuera del alcance de nuestros constructos haciéndonos imposible su predicción.

Un factor importante en la terapia de constructos, es la evaluación, para ello existen diferentes métodos como la técnica de la rejilla, el escalamiento, la autocaracterización etc, que permiten crear un mapa aproximativo de los constructos del cliente y diseñar la terapia elaborando hipótesis clínicas  sobre el sistema de construcción.

En lo referente a la relación terapéutica, el terapeuta de constructos se caracteriza por lo que se denomina una actitud crédula, aceptando las construcciones del cliente tal y como son como hipótesis dignas de ser aceptadas y exploradas. G. Feixas denomina a este tipo de relación, de experto a experto que llevan a cabo un trabajo conjunto, donde el cliente es aquel que mejor conoce su propio mundo y el terapeuta es experto en relaciones humanas y en el funcionamiento de los sistemas de construcción.

 

 
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