Nuestro planteamiento de base es el de realizar una intervención breve, es decir que implique  el menor número de sesiones posible.

Siempre y cuando las circunstancias de la situación concreta lo permitan, planteamos una intervención profesional acotada en el tiempo, sin que ello implique que únicamente se aborden problemáticas de una manera superficial o sintomática.

 La concepción de que los problemas psicológicos requieren intervenciones prolongadas ha ido perdiendo vigencia en las últimas décadas, gracias  al desarrollo de los distintos enfoques de terapia breve. 

Así con este planteamiento el proceso terapéutico se transforma en una continua colaboración entre la persona y el profesional, lo que constituye uno de los factores que acortan la duración de la terapia. 

Este posicionamiento constructivista a la hora de entender la psicoterapia, difiere de otras intervenciones en las que el peso del proceso y la responsabilidad del mismo, recae exclusivamente en el profesional. Esto suele suceder en las intervenciones médicas o en la psicoterapia a largo plazo, donde la persona recibe la intervención del profesional con la mínima posibilidad de influir en el proceso.

Esto permite que una vez determinados los objetivos y metas que la persona desearía conseguir con ayuda de la terapia, de común acuerdo, cliente y terapeuta pueden incluso concretar un número de sesiones para conseguirlos. 

Así por ejemplo, pueden establecerse un conjunto de cinco o diez sesiones, al término de las cuales se evalúan los resultados conseguidos y se decide el curso de la terapia o la finalización del proceso si los objetivos han sido conseguidos.

Otra característica de los procesos de terapia breve, es el hecho de que le cambio terapéutico debe darse en el contexto habitual de la personan y no exclusivamente en la sesión.

Para ello a lo largo del proceso, el terapeuta sugiere la realización de tareas que la persona puede llevar a cabo en su medio natural con la finalidad de ampliar o facilitar el cambio deseado. 

En cuanto a la periodicidad de las sesiones, en un inicio son de carácter semanal pasando a ser quincenales, y mensuales progresivamente  a medida que van sucediéndose los cambios, hasta la finalización del proceso que de  nuevo es pactado con el cliente.