Preocupación y miedo a tener, o la convicción de padecer, una
enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas
somáticos.
La preocupación persiste a pesar de las exploraciones y
explicaciones médicas apropiadas.
La creencia no es de tipo delirante (a diferencia del trastorno
delirante de tipo somático) y no se limita a preocupaciones sobre el
aspecto físico (a diferencia del trastorno dismórfico corporal).
La preocupación provoca malestar clínicamente significativo o
deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la
actividad del individuo.